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Mindfulness y Eneagrama (II): método MAPA - Gestión del estrés
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Mindfulness y Eneagrama (II): método MAPA

Mindfulness y Eneagrama (II): método MAPA

En realidad, el objetivo de este trabajo no es diseñar un modelo concreto de meditación para cada tipo de personalidad. Desde la perspectiva de la práctica de la meditación de Atención Plena tal pretensión se alejaría de su esencia, que de una forma muy resumida sería la observación atenta y ecuánime del surgir, manifestarse, cambiar y desaparecer de los fenómenos que surgen tanto en el ámbito de la mente, el cuerpo y entorno del meditador. Meditar es un acto en sí mismo cuya consecuencia aporta por sí sola calma mental y comprensión de la naturaleza cambiante de la realidad desde un sano y amoroso distanciamiento. Esta actitud  también la podríamos definir como investigación de las cosas tal y como son. En el entorno budista lo denominan “Suchness”, algo así como “talidad” en Castellano: comprensión de las cosas tal y como son más allá de juicios, opiniones, sesgos cognitivos, etc…

Tampoco hay que ver este “distanciamiento” desde una perspectiva nihilista como a veces se entiende. No es una negación de lo que hay, todo lo contrario. Se trataría más bien de crear una relación sana, cómoda, equilibrada, adaptativa y ecológica con el “personaje” que interpretamos en la vida, dicho esto sin el menor tono crítico o irónico, mas bien humorístico, pues como dice Alberto peña Chavarino, “si no te ríes de ti mismo, tienes un problema muy serio”. Sería algo así como crear un espacio mental suficientemente amplio donde incluir lo que nos gusta como lo que no para observarlo y entenderlo, mas que de una separación o huída de lo que rechazamos y un apego irrenunciable por lo que nos resulta agradable.

La práctica de Mindfulness, tanto formal como en la vida diaria, llevan al meditador a generar en la mente una actitud de no identificación con las cosas entre las que se pueden incluir como objeto de atención sus rasgos de personalidad. Plutarco, el emperador romano, decía de sí mismo: “…soy un manojo de circunstancias cambiantes”. Darnos cuenta de esta realidad quizás solo es posible mediante la introspección y la observación atenta, más que desde un análisis racional.

Marcel Proust decía que “el verdadero descubrimiento no es ir en busca de nuevos lugares si no en ver con otros ojos”. Observar nuestra personalidad con los ojos de la consciencia, de la mente contemplativa puede llegar a ser una útil herramienta para darnos cuenta que nuestra personalidad es como aseguraba Plutarco un conjunto de causas generando consecuencias que pese a la sensación de solidez y permanencia, no paran de cambiar. Darnos cuenta experiencialmente de  ese cambio, que más que una extinción de nuestra esencia personal pues el propio cambio podría ser en cierto modo su esencia permanente, se trataría más bien de verlo como una maravillosa oportunidad de ayudarnos a lograr una modulación al centro de los muchas veces contradictorios extremos de cada tipo de personalidad, mediante el “insight” y la reducción del estrés, ambos frutos de la práctica de Mindfulness.

Pero volviendo al inicio de este artículo, lo que se pretende con este trabajo es describir que problemas concretos se puede encontrar cada eneatipo atendiendo a sus peculiaridades a la hora de disponerse a emprender la práctica meditativa. Un obstáculo común a todos es el de alcanzar de alguna manera su ideal particular. Hay que distinguir entre un anhelo o intención positiva desde la apertura del espacio mental donde cabe que las cosas sean como son y no como imaginamos que deberían ser, y un objetivo rígido que pretenda llevarnos a amoldar las cosas al gusto de nuestro sesgo cognitivo.

También se trata de aportar alguna sugerencia particular que le pueda ayudar a generar la actitud y el compromiso necesario y alguna instrucción técnica concreta adaptada a cada tipo, siempre a modo de sugerencia, pues todo lo aquí descrito es opinable, lo único que no es opinable es la propia experiencia personal, sin ella no hay cambio ni crecimiento y es digna del mayor de los respetos y consideración.

 

Fernando Mancebo
fernando@gestionestres.com
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