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"El mapa no es el territorio" - Gestión del estrés
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«El mapa no es el territorio»

«El mapa no es el territorio»

Probablemente te suene esta frase del lingüista Alfred Korzybski, que se ha convertido en uno de los pilares básicos en los que se apoya la PNL. Esta frase hace referencia a que una palabra no representa al objeto que se refiere. Del mismo modo podríamos decir, que el eneatipo no representa lo que en realidad somos como seres humanos.

Según el Eneagrama, existen nueve tipos de personalidad o estrategias cognitivas, nueve formas distintas de ver el mundo, de sentir, de entender la vida, nueve diferentes ventanas desde las que asomarse a la realidad.

Cuando esto ocurre de manera mecánica, cuando creemos que nuestra visión de las cosas es la verdadera, y no entendemos que cada persona tiene su propia visión condicionada por un sesgo cognitivo inconsciente y particular, cuando criticamos a alguien por su manera de ser y entender diferente a la nuestra, cuando nos identificamos con nuestra personalidad y la confundimos con lo que realmente somos, cuando no somos conscientes de la cantidad de condicionamientos que limitan nuestra espontaneidad y claridad ante las cosas, entonces estamos confundiendo el mapa con el territorio.

Saber interpretar bien un mapa, conocer todos sus símbolos, saber distinguir claramente las diferencias del terreno a través de las líneas dibujadas en el,  es de gran ayuda a la hora de emprender un viaje por ese territorio. Pero solo cuando iniciemos ese viaje y pongamos los pies en la tierra es cuando realmente conoceremos la verdad que se esconde tras ese mapa.

Algo parecido es el auto conocimiento mediante el Eneagrama. Conocer nuestro eneatipo nos va a dar una información valiosa y sorprendente por su claridad sobre nuestra forma de ser, nuestros miedos, nuestras cualidades, nuestros puntos ciegos, nuestros valores, nuestra forma de entender el amor, de buscar seguridad, nuestro mundo emocional,  nuestros patrones de conducta ante la adversidad. Pero además, el estudio del Eneagrama nos va a brindar estrategias eficaces para equilibrarnos.

Aunque el Eneagrama describe nueve ventanas diferentes des las que nos asomamos al mundo, es de vital importancia entender, que esto no nos reduce a “un número”.

Plutarco decía de sí que era “…un manojo de circunstancias cambiantes”. Es cierto que en un momento concreto de nuestra vida temprana, un conjunto de situaciones nos han hecho crear una serie de patrones de conducta que han formado fuertes estructuras neuronales que condicionan nuestro comportamiento, Gurdjieff también decía que hay que entenderlo “en movimiento”, no como algo estático y absoluto,  estas afirmaciones nos transmiten el mensaje de que existe la posibilidad para el ser humano de cambiar, de crecer, de mejorar; y para ello, el Eneagrama plantea un sistema no solo teórico, también práctico y estratégico.

El Eneagrama, lejos de ser una prisión en la que se nos cuelga un número y se nos condena de por vida, es una llave a la libertad en el sentido que desenmascara al personaje para que podamos hacernos su amigo.

Fernando Mancebo
fernando@gestionestres.com
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